lunes, 3 de diciembre de 2012

Letras de afecto y sumisión




A mi Señora




 Me llamas y me atraes como sirena
 Sensual voz con claras intenciones
 Seguridad transmiten tus acciones
 Y pasión de loba en luna llena


Me estremecen tus labios en el cuello
Mientras atas mis manos a la espalda
 Cuelga tu fusta a un lado de tu falda
Y en lo profundo mi alma lleva ya tu sello.


 A trapado estoy pero escapar no quiero
Invisibles mas muy firmes son tus lazos
 Duele tu ausencia mas que latigazos
 Y revivo con placer cuando te veo.


 Dispón de mi, mi Ama y Señora
Que por complacerte yo me esmero
Con anhelo siempre firme y verdadero
 De caballero sumiso que te adora.

domingo, 29 de julio de 2012

Incursión (2)






Sofi sintió la presencia del Dominante, la personalidad segura y serena que avanzaba hacia ella a pasos firmes y a la vez silenciosos como los de un felino. No estaba simplemente en su habitación o en su sueño, se acercaba a su alma desde la puerta que ella estaba abriendo. No veía un rostro. Notaba una silueta muy masculina, un aura que la envolvía y la hacía estremecer de temor y deseo. No es el temor de estar en peligro ante un depredador, sino el que provenía de su inexperiencia e inseguridad, al temor de no estar a la altura de las circunstancias, de no saber servir adecuadamente a su Amo y de ser castigada por ello.
En esa escena onírica ella caía de rodillas ante el gesto de una mano. No podía evitar bajar la vista, sentir esa mirada sobre cada palmo de su cuerpo desnudo. Asumió una nueva postura sin haber escuchado una orden, como si sus extremidades fueran las de una marioneta puta y sumisa movidas por la voluntad de ese ser. Sus rodillas se separaron, su cola descansó sobre sus talones mientras llevaba las manos detrás de la cabeza.El se acercó hasta quedar a su espalda.Sofi sintió la calidez de la mano que apartaba su cabello, los labios en su cuello, una profunda aspiración que parecía captar su esencia femenina, interpretando con sabio instinto los secretos escondidos en cada aroma despedido por su cuerpo.
Las manos bajaron por los costados de sus pechos ansiosos, viajaron muy lentamente hacia sus muslos, en un recorrido que parecía interminable y le arrancaba suspiros. Las manos volvieron a subir acariciando su sexo húmedo. Las manos tomaron posesión de sus pechos, los dedos humedecieron los firmes pezones con la excitación recién tomada de su sexo. Una de esas manos tomó su cabello por detrás e hizo un firme tirón.
Sofi despertó con una exclamación de placer. Todo su cuerpo estaba desnudo y destapado. No terminaba de entender la experiencia, más allá de la grata sensación que le dejaba y de la confirmación de encaminarse exactamente hacia dónde quería.


La Comunidad le permitía inscribirse gratuitamente, detallar en su nuevo perfil una presentación, sus gustos, su orientación sexual, sus fantasías y fetiches, el tipo de relación que tenía si es que la tenía, el tipo de rol que asumía si es que sentía que lo tenía definido. Además de la sala de chat, contaba con las galerías de fotos de los usuarios, los grupos temáticos y por países, el foro y los sub-foros organizados por temas, donde podía opinar, preguntar, o leer las opiniones de personas con más experiencia. Sofi tendría mucho que aprender allí.
Según se le había sugerido en un mensaje automático al inscribirse, sería buena idea que se presentara en la correspondiente sección del foro, y así lo hizo.

"Me presento: hola a tod@s, soy Sofi, de Santa Marta, Colombia. Me siento sumisa, me excita la idea de servir y obedecer a un hombre sí sabe cómo tocar y excitar mi fibra más íntima, si sabe aceptarme sin juzgarme e inspirarme confianza para saber que me entrego la persona correcta.Espero aprender mucho en este sitio."


Continuará...

lunes, 9 de julio de 2012

Incursión ( 1 )






El sol extendió sus rayos progresivamente sobre Santa Marta. Las sombras se fueron acortando a medida que la costa se llenaba de colores: el azul del cielo y el mar, el verde de la vegetación, amarillo en la arena y reflejos del sol en la orilla. Los rayos de un nuevo día entraron por todas las ventanas. Cayeron como una cálida caricia sobre la piel morena de Sofi. Ella abrió sus ojos verdes y pasó una mano por su melena oscura mientras bostezaba y abria una ventana. El paisaje era atractivo de un lado o de otro del marco, pues ella era parte viva de la ciudad, una bella creación de la naturaleza. Su cuerpo sabía seguir con naturalidad el ritmo de la rumba, su sonrisa podía echar luz sobre otras almas. Amigos, conocidos o desconocidos se sentían bien en su presencia. Sin embargo, existía un vacío en la vida de Sofi, algo que le parecía tan atractivo como perturbador, que no sabía cómo llamarlo, ni conocía persona de suficiente confianza como para planteárselo.
Toda persona joven tiene sus fantasías. Las suyas eran recurrentes, con imágenes cada vez más claras como para negárselas a sí misma: Un hombre a quien obedecer, alguien que le proyecte tal confianza y seguridad que ella pudiera entregarse por completo sabiéndose en buenas manos. Que la desnude de sus temores y prejuicios, que extraiga de lo profundo de su alma los deseos que esconda hasta de sí misma y se los haga experimentar, llenándola de intensas sensaciones. A esa clase de hombre deseaba obedecerle, servirle, complacerlo. Ser su sumisa. Ese era el término que había visto en un sitio web. Un término de bdsm,mal llamado sadomasoquismo.
Sofi miró pensativa hacia el horizonte, como pidiendo un deseo. El día anterior no había sido muy positivo. Había entrado en un chat específico de esa temática. Descubrió que muchos de los que también entraban aspiraban a darle órdenes, pero ni tenían buena educación ni sabían cómo hacerlo. Unos creían que por el solo hecho de que ella fuera sumisa, debia obedecerles de inmediato, como si en la vida real una persona realmente se entregara a un desconocido. Otros escribían "busco una sumisa" o simplemente "¿alguna sumisa?", como si buscaran productos en un mercado. Otros le escribían en privado y sus primeras palabras eran "Hola perra", como si tuvieran alguna licencia para insultarla fuera de todo consenso. Era desalentador buscar una clase muy particular de amante y terminar descubriendo nuevas especies de idiotas.
No todos eran así. Algunos le preguntaban educadamente "Buen dia, ¿aceptarías conversar conmigo?", de ésas y otras personas con experiencia y educación conoció el concepto de SSC: Sano, Seguro y Consensuado. Le aseguraron que no estaba loca, como al principio Sofi temía, que sus gustos eran más comunes de la que ella misma pensaba. Cualquiera de sus amigas, vecinas, compañeras de estudios o trabajo podría estar sintiendo lo mismo que ella. Tal vez lo que más le sirvió fue la recomendación de otro sitio web más adecuado, una comunidad virtual donde, le aseguraron, sería bien recibida y comprenderían perfectamente sus fantasías. Este nuevo día parecía una buena oportunidad para explorar un nuevo mundo.


Continuará...

miércoles, 13 de junio de 2012

Entrega ( 4 )




Elisa


Yo tenía todo el control. Eso me enloquecía de placer, y paradójicamente, me acercaba al punto a la vez atractivo y peligroso donde sentía que empezaba a perder ese control. Era tan embriagadora la sensación de tener el cuerpo, la voluntad, el alma de mi sumiso en mis manos... y al mismo tiempo yo me convertía en esclava temerosa y obediente de mis deseos más profundos y más largamente guardados. Mis palmas golpeaban con fuerza sus nalgas, mis garras de súcubo ardiente se clavaban en su carne, arrancándole gemidos alternados de dolor y de gusto.

Mis dedos se cerraron alrededor de sus testículos.

-¿A quién perteneces, perro?

A ti.

Apreté un poco y le en arranqué un agudo gemido.

Supongo que quieres decir, “A ti,Mi Señora”.

Si, a ti pertenezco...Mi Señora.

Recosté mi espalda contra el colchón y sosteniéndolo sobre las nalgas, comencé a mover mi cintura para controlar la penetración a mi gusto y mi ritmo. La escena no era menos salvaje e instintiva que el apareamiento escandaloso de dos gatos en celo. No pensaban que pudieran escucharnos más allá de esas cuatro paredes , ni me preocupó tal posibilidad, aunque de haberlo pensado en ese momento es posible que la idea contribuyera también a alimentar mi excitación.

Apoyé uno de mis dedos sobre su ano y lo deslicé suavemente desde la base hasta la yema, rodeé la entrada ni en círculosy espirales como los de un tiburón al acecho. Me encontré de pronto a las puertas de un límite, y con su mirada sobre un hombro. El pensaba lo mismo que yo.

Volví a mover mi cintura como clavando en mí ser su enorme y cálido puñal de carne, como en un sacrificio ritual a la diosa del amor. Ese momento de decisión eliminó temporalmente cualquier idea de mi mente y me inundó de tal éxtasis, que ningún orgasmo anterior se podía comparar. Cada célula de mi cuerpo gritaba llena de vida. La descarga de plenitud parecía levantar mi cuerpo en el aire como si no pesara, frenar el tiempo hasta un momento de eternidad, elevar mi alma y luego dejarla caer suavemente dentro de mi cuerpo relajado y mi mente rebosante de felicidad.

Mi nombre cambió de posición para tomarme en un abrazo. Su expresión combinaba el placer con algo de sorpresa y en menor medida, reproche. Yo estaba profundamente agradecida a quien entregaba a mi con amor y confianza. En mi caso, no podría haber vivido la misma experiencia más que con ese marido ,compañero y amante, con quien no había secretos sino diálogos. Eso era precisamente lo que nos esperaba, ambos lo sabíamos. Nos parábamos ante nuevos límites. Lo que hubiera más allá, lo descubriríamos juntos.




jueves, 24 de mayo de 2012

Relato: Entrega ( 3 )





Andrés

Los lazos que más fuerte atan suelen ser los que están flojos. Siempre fui fuerte, disciplinado, un buen líder. Logré cuanto se esperaba de mi e incluso superé muchas veces las metas propuestas. Me hice fuerte ante las adversidades, sin permitirme debilidades que otros pudieran notar y aprovechar. Este modelo masculino era todo lo que tenía que ser y lo que otros admiraban, respetaban y deseaban imitar.
Sin embargo, ahora caía de rodillas, sabiendo que podía pero que no quería evitarlo. No se trataba simplemente de entregarme a mi mujer, sino a los deseos que al mismo tiempo me excitaban y me preocupaban. Era como si me sintiera rodeado, observado y juzgado con muchas caras y voces del presente y el pasado. Eran las voces del "debes" y el "tienes que",  las de la tradición familiar y de la aprobación de los demás. Tan fuerte era esa presión, a veces no conscientemente advertida, que bajo la misma algunas personas se casaban con quienes no amaban, elegían carreras que no les gustaban, fingían lo que no eran, o ponían en peligro su salud procurando un cuerpo que fuera aprobado por otros. Hasta ese momento yo estaba atrapado en una prisión sin rejas, y ahora los carceleros insertados en mi mente daban sus voces de alarma para tratar de intimidarme y mantenerme dentro de ciertos parámetros. Paradójicamente, la entrega me liberaba, y como muchas cosas nuevas, me inspiraba atracción y preocupación, sólo que esta vez la atracción estaba ganando.
 Elisa bajó suavemente una de sus manos desde mi frente hasta mis labios mientras me susurraba con su sensual voz que cerrara los ojos y me quedara quieto allí. Sentí las yemas de sus dedos recorriendo mis labios. Las apartó un momento y a traerlas nuevamente noté que portaban una especial esencia: La humedad de su sexo. Ya conocía bastante bien el sabor de su excitación. Tal vez se hubiera arrodillado también, pues con una mano tomaba mi cabello por la nuca y me besaba mientras con la otra acariciaba mi miembro, y yo  sentía aumentar su volumen entre sus dedos.
Escuché sus pasos mientras se alejaba, parecía buscar algo en un par de cajones. La imaginación me sugería muchas posibilidades. Sus pasos regresaron. Su voz sonó firme, sensual y autoritaria a la vez:
-Mírame, mi sumiso.
Estaba desnuda a excepción de sus zapatos de tacón , su cinturón, su collar, sus pendientes. Retiró la cuerda que colgaba a un costado del cinturón, la que sentí  rodeando mis muñecas a mi espalda, anudándose en una correcta sujeción pero sin apretar. Mi miembro despertaba en toda su plenitud, ella podía verlo. A continuación tomó la mordaza ballgag, introdujo esa pelotita color negro en mi boca y sentí como la ajustaba en la nuca. Me ayudó a levantarme y me condujo como su prisionero hacia el dormitorio, un particular prisionero que no deseaba escapar y que enarbolaba su endurecida calentura al frente.
Me ayudó a quedar de rodillas sobre la cama mientras ella se sentaba frente a mi. Acarició sus pechos como a mi me hubiera encantado hacerlo en esos momentos. Abrió las piernas y estimuló su propio sexo mientras me miraba con una clara expresión de placer. Yo deseaba rogarle  que me permitiera besar su vulva, besar con adoración su clítoris, beber de su esencia de hembra excitada, pero no podría decir una palabra hasta que ella lo permitiera, ni tocarla ni tocarme, pues estaba claro que yo le pertenecía, y ella mantendría a pleno mi tensión sexual hasta que decidiera que ya podria correrme.
Soltó mis manos, me indicó ponerme sobre ella de tal manera que mi cara quedaba hacia sus pies y mi sexo sobre el suyo, con mis nalgas al alcance de sus manos. A ella le gustaba tocarlas, darles golpes con las manos mientras me llamaba sumiso y me animaba a penetrarla y entregarle toda mi pasión.



martes, 8 de mayo de 2012

Entrega ( 2 )






Elisa


Tal vez los momentos más difíciles sean los primeros, los momentos de la revelación. En esos momentos en que me desnudo más que nunca, pues desnudo el alma y mostrándola tal como es digo: ésta soy yo. Se lo muestro a la persona que más me importa, a quien elegí para compartir mi vida y mis sentimientos más íntimos. Podía mostrar seguridad, pero temblaba por dentro, porque no se trataba de cualquier persona con quien me diera lo mismo que me acompañe o no, que pueda pensar que estoy loca, o que no está preparado para afrontar esa circunstancia. Necesitaba ser plenamente yo, sin esconderme de mi misma ni de mi hombre, ser aceptara y acompañada en este camino de autodescubrimiento y realización mutua.
No me equivoqué con Andrés. Incluso después de ese momento tan especial, mientras dormía plácidamente a mi lado, uno de sus brazos aún estaba sobre mi, en un abrazo cálido y protector. Lo besé con ternura y cerré los ojos también mientras pensaba en los elementos que habíamos comprado juntos.  
Dias antes, estábamos sentados juntos frente a la PC, él me tomaba de la cintura pasando su brazo izquierdo  por mi espalda. El sitio web era el de un sex-shop, con una gran variedad de artículos presentados con sus fotos y sus  descripciones. Yo elegía  un elemento, luego él elegía otro, cada elección era una sorpresa , pues así era más entretenido. Cuando elegí las esposas de cuero pusimos en práctica  nuestro lenguaje de miradas. Si, me gustaría usarlas con él, y si, le resultaba inesperado, pero él me seguiría a donde yo quisiera ir. Con las siguientes elecciones sentía que incrementaba la apuesta, lo cual me inquietaba y a la vez  deseaba. Bajé la vista por un momento, con preocupación por lo que vería en sus ojos, y me encontré entonces con el abultamiento bajo su pantalón.  Sonreí aliviada y excitada: su miembro nunca miente ni oculta lo que siente.
Lo besé a mi mismo tiempo que una de mis manos se apoyaba  sobre su pantalón. Jugamos con nuestras lenguas mientras abría su cinturón y bajaba su cierre. Caímos sobre la alfombra mientras seguíamos quitándonos las ropas. Llevé sus muñecas hasta juntarlas más atrás de su cabeza. Encontré algo de resistencia al principio, pero me mantuve firme, y aunque él tuviera más fuerza, también tenía curiosidad y confianza. Lo besé en el cuello y llevé mis labios y lengua hacia su oído,  donde lo excité de tal manera que ya no podía sujetarlo,  estaba fuera de control, dispuesto a liberar toda su pasión dentro de mi,  lo cual me excitaba aún más. Me senté sobre mi brioso corcel y su miembro tan firme entré en mi ser con sensaciones que me penetraban hasta el alma. Sus manos tomaron mis pechos,  sus dedos juguetearon hábilmente con mis pezones  firmes. No sé si mis gritos habrán sido contenidos por aquellas paredes y realmente tampoco me importaba.

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Ahora habíamos dado un nuevo paso, habíamos puesto en práctica en nuestras fantasías hasta ese momento guardadas casi con preocupación. ¿Qué venía ahora? Eso me preguntaba cuando me desperté y me encontré sola. Me levanté preocupada buscando a Andrés. Lo encontré en medio de la sala de estar , en un giro inesperado que respondía mi pregunta y  habría otras. Allí estaba él, realizando uno de sus ejercicios de yoga,  parado sobre un pie,  concentrado y con los ojos entrecerrados,  completamente desnudo.
Sus músculo se notaban bien tonificados, su miembro incluso en reposo dejaría en ridículo a las esculturas griegas. Su rostro joven, atractivo y sereno, completado una imagen que me atraía de manera  irresistible. Ya empezaba a sentirme húmeda al rodearlo y observar también sus nalgas y su espalda. De nuevo frente a él, acaricié su pecho. Andrés me abrazó y me besó.
-          Te amo.- me dijo.- De manera incondicional. Dime lo que deseas y te demostraré que eres lo más importante para mí.
-          Ponte de rodillas, mi sumiso.- le dije.
Sin pensarlo dos veces, se arrodilló, tomó mis nalgas y besó mi sexo. Entonces dijo:
-¿Qué más deseas, mi Señora?


 


lunes, 7 de mayo de 2012

Libro recomendado: La diosa erótica




Título: La diosa erótica
Autora: Alessandra Rampolla

La autora no necesita presentación. En esta obra contribuye una vez más a conocer mucho mejor la sexualidad y disfrutar de la misma tras deribar mitos y prejuicios, como siempre, en su lenguaje claro y ameno.
En sus 245páginas trata una variedad de temas, como la aceptación y autoestima, las posiciones, los juguetes eróticos, la música que recomienda para crear un mejor clima, películas, masajes, etc. Cada capítulo acaba en una página de "sexy-segerencias", 42 en total, todas muy útiles. Incluye también explicaciones sobre zonas erógenas y su estimulación, intercambio erótico de poder , métodos anticopceptivos,y sexualidad en diversas edades, desde la iniciación hasta la madurez, o como la llama, "adultez candente". Aun cuando el libro tiene dedicatoria para todas las mujeres, será muy intereante y útil para hombres y mujeres que deseen vivir a pleno su intimidad.


Libnro recomendado: 101 fantasias y juegos sexuales




Título: 101 fantasías y juegos sexuales
Autora: Sofia Capablanca

Más allá de su interesante contenido, este libro es atractivo en su presentación: tapas duras, cubierta con solapas, imágenes a todo color que acompañan cada capítulo. No hace falta leerlo desde el principio siguiendo el orden habitual, pues uno puede seleccionar desde el índice el tema por donde desea empezar a leer o simplemente abrirlo al azar. Contine muy variadas ideas, algunas de las cuales son muy cononocidas y otras originales y creativas, aparte de que pueden, a su vez, inspirar otras en los lectores. En sus 192 páginas también contiene artículos sobre tantra, shiatsu, kama sutra, juguetes eróticos, afrodisíacos, una receta de cocina erótica y consejos para la realización de un streap-tease, entre otros.Es una obra recomendable para leer en pareja.

miércoles, 11 de abril de 2012

Libro recomendado: Hacia El Edén, de Anne Rice




El Edén es un club único en su especie, aún cuando tiene algunas pobres imitaciones. Ubicado en una isla del Caribe, en productiva relación con un gobierno de la zona, goza de la autonomía, la tranquilidad y las posibilidades legales para proponer a sus selectos visitantes la realización de sus fantasías sadomasoquistas. Eliott Slater supera las estrictas pruebas de selección de empleados y presenta óptimas referencias. Está dispuesto a asumir el contrato y trabajar para el club en el papel de "esclavo" durante dos años. La buena paga y las particulares condiciones de trabajo atraen a  muchos aspirantes que darían lo que fuera por trabajar allí en el mismo papel. Sin embargo, a Slater le sobra el dinero, nada más lejano de sus auténticas motivaciones. Allí conocerá a Lisa, "La Perfeccionista", administradora, diseñadora, y autora intelectual del club. Una experta dominadora con pasado de "esclava".
Lisa tiene todo lo que el dinero puede comprar, pero sus inquietudes la acosan desde hace un tiempo, y estallan cuando conoce  a Slater. Sin proponérselo, él hace que se cuestione varias ideas que ella daba por sentadas y firmes.
La novela está relatada a dos voces: Lisa y Eliott, que cuentan desde sus puntos de vista mientras avanza la trama. Esto aporta a la novela más riqueza de la que tendría con un único punto de vista. La primera persona siempre es adecuada para una más verosímil expresión de sentimientos. Dos primeras personas logran en este caso un mejor efecto. Si bien la descripción del club es muy detallada, creíble, y aporta mucho al clima de erotismo esperable, sólo una parte de la acción- intensa y creativa,por cierto- transcurre en el mismo, aproximadamente la mitad. El resto consiste de momentos previos que crean suspenso, flashbacks que nos permiten conocer mucho mejor a los personajes y sus motivaciones, y otros escenarios donde no disminuye en absoluto el dramatismo, el interés, ni la pasión.
Es una óptima novela con un buen tratamiento de temas como las fantasías, los prejuicios, la aceptación de uno mismo y el amor.  Es una hábil demostración de creatividad e imaginación, una propuesta que a la vez  excita e invita a reflexionar.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Entrega ( 1 )




Andrés


Creí que era un sueño. No estaba del todo equivocado. Era un sueño volviéndose realidad, uno que tenía guardado muy dentro de mi, escondido hasta de mí mismo, pero no de ella. Desde que conocí a Elisa percibí su capacidad de observación, tal vez podría interpretar mi lenguaje corporal, mis posturas, mis silencios. Podía saber lo que pasaba dentro de mi alma como si la leyera.
Yo sólo, no hubiera sabido poner palabras a ese sueño, a esa realidad a la que ahora estaba despertando con mi miembro endurecido, sujeto entre sus dedos. Noté de inmediato que mis manos estaban sujetas hacia la cabecera de la cama. Esas esposas de cuero sujetaban mis muñecas con cuidado pero con firmeza, como lo hacía Elisa más abajo. Iba a decir algo, no sé qué, pero ella me silenció con un dedo sobre los labios. Sin soltarme, deslizó su otra mano por mi pecho. También me pellizcaba, y con sus uñas me causaba breves momentos de dolor que curiosamente encontré deliciosos. Me sorprendí admitiéndolo para mí mismo, permitiendo que se revele lo que ella intuía, y lo que yo comprendería mejor por medio de la experiencia.
Lentamente me llenó de besos; sobre la cara, el cuello, el pecho, las piernas. Con cada beso me dejaba la marca de su lápiz labial. Con ternura pintó sobre mi piel el mapa de su territorio. Lo reclamó suyo. Se puso de pie para admirar su obra, y mi miembro, que ya apuntaba al cenit con la firmeza de una columna de mármol. Sonrió y pasó su lengua lentamente alrededor de sus labios. Tomó de su su cartera su cámara, con la cual inmortalizó el momento.
Yo me sentía vulnerable, algo avergonzado por mi imprevista situación de modelo, y al mismo tiempo tan excitado que no podía dejar de mirarla. No me salia una palabra, pero sabía que algo importante estaba comunicando con mi expresión.
Ella se acercó caminando como una gata sobre la cama. Cuando sus labios llegaron a mi sexo, todo mi cuerpo se estremeció como sacudido por una dulce e intensa descarga eléctrica. Con su peso sobre mis piernas y mis manos sujetas, la sensación se intensificó por la sensación de estar bajo su control.
Su control. Su dominación. Esos términos me resultaron inquietantes cuando me los mencionó el día anterior. Tenía otra idea de la cuestión, no imaginaba nada de esto. De pronto ella dejó de actuar sobre mi sexo. Acercó su rostro y la encontré irresistible con su cabello revuelto y en sus ojos brillando al deseo. “¿Ahora lo comprendes mejor?” Ella conocía la respuesta, agregó:
-¿Quieres que ya que suelte?
-No.

-Pídemelo bien.-ordenó.
Entonces dije por primera vez lo que luego repetiría muchas veces con gusto:
-No me suelte....mi Señora.



viernes, 23 de marzo de 2012

Bdsm o sadomasoquismo





Los nuevos visitantes del blog pueden no estar familiarizados con las siglas BDSM, que verán aqui con cierta frecuencia, aunque reconocerían el término "sadomasoquismo". Les sonaría conocido, pero tal vez no tendrían una correcta idea sobre lo que es y lo que no es. ¿Por qué BDSM? Porque esas iniciales coinciden con términos que refieren a este vasto conjunto de prácticas: Bondage, Dominación, Disciplina, Sumisión y SadoMasoquismo.
Nunca sabremos con exactitud qué tan antiguas son estas prácticas, antes de que existieran Sade o Masoch,  mucho antes de que se creara la terminología que utilizamos hoy en día. En realidad Sade no es un adecuado referente, porque no respetaba las normas más importantes: que la relación íntima con otra persona sea sana, segura y consensuada.  Pues si, hay claras normas. Nadie pasa por algo que no desee, y además puede interumpir la práctica si asi lo quiere, en cualquier momento. No se trata de dar y recibir sufrimiento, sino de vivir la intimidad de una manera más intensa de lo covencional. dar y recibir placer,  de una manera particular pero consensuada. No podríamos decir lo mismo de una competencia de artes marciales mixtas, donde dos personas entran a una jaula para matarse a golpes y muchos otros pagan por mirar. Estamos acostumbrados a suponer que eso es un "deporte". En 10.000 años de "civilización" no hemos avanzado lo suficiente, pues en la actualidad una persona puede decir en televisión que que quiere casarse con otra persona del mismo sexo, pero difícilmente dirá que es sumis@ o dominante esperando contar con la misma aceptación.


 He visto a más de un psicólogo opinar en radio o en Internet acerca del sadomasoquismo, definiéndolo como una enfermedad. En primer lugar,debo decir que hay psicólogos que practican el BDSM. En segundo lugar, lo practican personas de todos los países, clases sociales o profesiones. No somos una sociedad secreta, pero sí una sociedad discreta. En tercer lugar,  si se quiere saber más sobre BDSM, se consulta no con un psicólogo sino con un sexólogo. La conocida sexóloga Alessandra Rampolla escribe una adecuada explicación en su libro "La diosa erótica":

Los juegos de ataduras, dominancia y sadomasoquismo no tienen nada que ver con coerción, ni sexual ni no sexual. Contrario a la impresión popular respecto al tema, el denominador común del juegos sadomasoquista no es el intercambio violento de dolor, sino el intercambio consensual de poderes. Para poder entender bien el tema, es el imprescindible hacer la distinción de que el sadomasoquismo tiene que ver con la erotización de los juegos de poderes, no con abusos físicos y emocionales. De hecho, muchos participantes activos de la comunidad sadomasoquista preferirían que se utilizaran otros términos para describir sus actividades eróticas, como por ejemplo: "dominancia y sumisión"(...) El concepto de los juegos de intercambio de poderes no es para todo el mundo. Requieren de una intimidad emocional y un nivel de confianza pleno para cobrar llevarse a cabo. (...) No hay que tenerle miedo a esta práctica sexual, ni ser prejuiciosos con aquellas personas que eligen disfrutar de los juegos eróticos de poderes.







He encontrado dentro de las comunidades bdsm mucha tolerancia: no importa de qué país es cada uno, cuál es su orientación sexual ( heterosexual, homosexual, etc.), su clase social, ni otro detalles por el estilo. No reclutamos gente,como suelen hacer los partidos politicos o los militares.Los blogs y las páginas suelen tener anuncios previos sobre el contenido de las mismas para no dañar la sensibilidad de quienes puedan no compartir los mismos gustos. Imaginen cómo sería nuestra "sociedad civilizada" si como aprendemos en el bdsm, se aplicara la tolerancia, el respeto por los límites del otro, el saber escuchar al otro.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Fortaleza de la compañera sumisa


Mi atenta sumisa,
arrodillada a mis pies, tu esencia se eleva.
Vencedora de la rutina y los prejuicios,
persona única, mujer fuerte, hembra sensual,
brilla en cada palmo de tu cuerpo desnudo
tu deseo de servirme y pertenecerme.
Desde que andamos juntos un mismo camino
te entregas, te superas, con ferviente voluntad.
Enriquecidos con un mutuo dar y recibir
somos felices a nuestra manera.
Es un placer dominarte, guiarte,
estar atento a tus límites y posibilidades,
enseñarte a encontrar y sacar lo mejor de ti.
Siempre cuentas conmigo.




 
Sensual hembra que agita mi deseo,
Unidad de pasión y de ternura,
Mujer de noble alma y hermosura
Infinita, ante la forma en que te veo.
Sabes complacer y atender al caballero
A quien te entregas completa y sin duda. 


viernes, 16 de marzo de 2012

Lobo Alfa



Arrodillada sobre la alfombra, desnuda de prendas y prejuicios, me sientes llegar a tus espaldas. Conoces el sonido de los pasos, la carencia de una respiración suave que exhala seguridad.Sin moverte cierras los ojos como se te habia indicado. Eres tu, más que nunca, auténtica, radiante, surgida de las profundidades donde alguna vez te escondías hasta de ti misma, ahora hembra orgullosa de servir y agradar a tu Amo. Tu cabello cae en oscuras ondas sobre la espalda, nada cubre tus firmes pechos, tus nalgas, tu sexo que delata excitación. Al rodearte y pasar junto a la chimenea,veo tu collar, ganado con todos los méritos. Tu cabeza se inclina, tus manos se unen en la espalda. No estás vendada, no estás atada...todavia. No hay venda, pero no me mirarás hasta que lo indique; no hay cuerdas, pero permanecerás quieta y dócil a mis pies. Sientes una mano acariciando tu mejilla y tu cabello, mis dedos sobre tus labios, tu cuello, pues pechos. Inspiras y expiras la esencia de tu Amo, sientes la piel en contacto con la tuya. Los labios de tu Amo se poyan sobre tus ojos, tu boca,tu cuello. Indican los lugares de tus pechos que luego los dientes tocarán suavemente. Sientes por fin dos manos fuertes que unen las tuyas adelante, que deslizan las cuerdas como una caricia que las aprisiona pero no aprieta. Se cierra la venda alrededor de tus ojos y tu cuerpo es inclinado despacio y con cuidado boca arriba. Lo siguiente no lo ves, lo sientes en tu cuerpo, con todos tus otros sentidos: las texturas que recorren tu piel, el hielo que te toma de sorpresa,los labios que te saborean en cada rincón donde te saben sensible; los aromas que se alternan, los gustos de diferentes dedos en tus labios. Tu Amo toca tu sexo mejor que un pianista su instrumento. Enloqueces, pero no terminarás hasta que te lo permita. No sabes cuándo será, solo te entregas y disfrutas esos momentos.

jueves, 15 de marzo de 2012

Artilugios, o el todo y las partes

Foto: Markusram



Fue en una de las mejores noches de mi vida cuando descubrí, entre otras cosas, que mi mujer tiene las piernas más lindas del mundo. No porque haya hecho una encuesta o investigación, ni porque me haya atrevido a comparar ni porque haya podido pensar en alguna otra mujer. Aún de haberlo querido no hubiera sido posible, pues no cabía en mi mente más que la imagen de esas sugestivas piernas de mujer fatal acabadas en tacos muy altos. En ese momento no podía hacer mucho más que admirarlas, pues mis manos estaban atadas tras el respaldo de la silla. Todavía no sabía cómo había llegado a esa situación, pues desde que volví del trabajo y entré, ella aprovechó el factor sorpresa y casi no me dio tiempo de pensar. ¿Cómo resistir la fuerza de la sensualidad femenina, que al tomarme suavemente puede conducirme a un terreno que promete sorpresas? Ella está ubicada de tal manera que sólo vea sus piernas. También escucho su voz, seductora, sugestiva. En un determinado momento se levanta, hace un rodeo, y siento cómo se me acerca por detrás. Venda mis ojos con un pañuelo, me hace conocer mejor que nunca sus dedos, sus palmas, sus uñas. Abre mi camisa y mi pantalón y siento la calidez de su piel con mi piel. Luego sigue la exploración y el juego de sus labios, su lengua, sus dientes. Sin la menor prisa me demuestra lo bien que ha aprendido a usar su arsenal femenino. Su voz susurra junto a mi oído: anticipa y cumple. Se sienta sobre mi, siento sus manos detrás de mi cuello mientras nuestros sexos se unen. Ella sube y baja marcando un frenético ritmo, acompañado del coro de gemidos. No le preguntaré de dónde ha sacado la idea, no me interesa. Sólo me preguntaría, más tarde, porque no lo habíamos hecho antes.
 

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