miércoles, 11 de febrero de 2009

Sin cita para el deseo


Imagen: jon gos


-Relájate. –le dije. –solo ponte en mis manos.
Así lo hizo ella mientras el agua comenzaba a correr, mojando sus cabellos.
Mi trabajo no solo pasa por peinar o cortar el cabello a las damas. Mi real misión consiste en hacerlas felices, tratarlas como reinas, hacerlas sentir bien. Renovar su imagen exterior para hacer brillar su interior.
Una clienta bien tratada siempre vuelve. Ese fue el caso de Noelia, quien volvió apenas en una semana. Aun cuando no tenía cita, la hice pasar a una sección apartada para atenderla yo mismo, como ella solicitaba. No suelo negarle a una clienta lo que esté en mis manos ofrecerle.
Mis manos comenzaron a lavar sus cabellos con una combinación de suavidad y pericia. Los dedos impregnados de shampoo y espuma actuaban sobre el cuero cabelludo acariciando y masajeando áreas sensibles, áreas mas susceptibles de placenteras sensaciones de lo que muchos creen.
-¿Cuál es la ocasión especial?- le pregunté
-Un encuentro con alguien que me vuelve loca.
-¿Es guapo?
-¡Si…mucho!
Sus manos subieron hasta que tomaron las mías. Al bajar depositaron algo de agua sobre su cuello. Las gotas se deslizaron hacia sus pechos como un conjunto de largos y finísimos dedos, atrevidos conquistadores que no se detenían ante nada. Ella cerró los ojos y comenzó a desabotonar su blusa.
-¡No pares!-exclamó.
Mis manos terminaron de trabajar en su cabello. Mientras tanto, sus manos bajaron y retiraron su falda como si hiciera demasiado calor para llevarla puesta. Ella podía percibir mis reacciones por el contacto de mis manos. Ambos lo sabíamos. Lo notaba todo, primero mi sorpresa, luego mi creciente excitación. Abrió sus verdes ojos y comprobó en el reflejo del espejo el resultado de sus acciones : el abultamiento de mi pantalón, mi nueva manera de mirarla, la inminencia de mi próximo movimiento, puesto que desde allí, la iniciativa seria mía.
Mis manos bajaron hacia sus pechos desnudos. Los tomé, los hice míos. Estimulé con mis dedos sus pezones. Mis labios recorrieron su cuello, y al oído le susurré hablándole sucio, diciéndole lo que haría. Ella aprobó con la expresión de placer de quien prueba algo nuevo, sabroso, que le gusta.
Ya frente a ella, abrí sus piernas, degusté su humedad, subí hasta besarla en la boca. La invité a dar rienda suelta a su deseo con mi robusto y endurecido asistente. Sus manos y sus labios hacían maravillas. Sin detenerse allí, seguían con la intención de recorrer mi cuerpo entero.
La hice mía en una escena multiplicada por los espejos: dos amantes, cuatro, ocho. Cuerpos unidos por una pasión que aumentaba más y más hasta el clímax. Confusión y superposición de gemidos que nos acompañó hasta el final.
Ya vestida y con el cabello seco, se veía diferente. Tal vez no por el cabello en sí, sino por su expresión completamente renovada, con nuevos ánimos. Con un largo y tierno beso se despidió hasta la próxima ocasión. Sin cita, pues estas cosas no tienen horario ni agenda. Su deseo le dirá cuando. Yo me ocuparé del resto.

Tigris


16 comentarios:

ENCANTADORA DE DEMONIOS dijo...

Me encantaria sentirme asi cuando voy a la peluqueria, uf iria todas las semanas!!
Me encanto.
Un besote

Reina dijo...

Uff!! Las feromonas, querido Tigris; después de semejante cita sin previo aviso y tanto espejo reflejando pasión...¡cómo para salir con mala cara!

Un beso

Tigris dijo...

Gracias. A mi me gusta escribir, asi que no me cambiaré a esa otra profesión, pero reconozco que una buena atención siempre hace que los clientes vuelvan. ;-)
Un beso.

isis de la noche dijo...

Guao!!!

Me ha causado un poco de gracia eso del "robusto y endurecido asistente"... Qué forma tan creativa de describirlo!!! jeje...

Me gustó mucho el final..

Un beso..

Tigris dijo...

Me gustan los finales felices. Como habrá dicho algun filósofo desconocido: " que lindo que la gente se quiera".
Gracias por estos comentarios tan positivos.
Un beso.

Esther dijo...

Me ha encantado la verdad,un lugar original donde dar rienda suelta a esos deseos,empezando por ese placer inocente de caricias en el pelo y acabando en el climax...

Besos

Reina dijo...

Los clientes vuelven, jajaja! Con un regalo. Esta vez para todos, para vosotros tres, por los buenos ratos y para todos los partcipantes. Besos

El regalo está en mi blog

@Patrulich dijo...

Una atención de lo más especial!
¿dónde queda esa peluquería?? jajaa!

Muy bello, Tigris.
Besos.

Tigris dijo...

Reina: habrá que pasar entonces cuanto antes, sabiendo que será muy lindo detalle lo que venga de ti.
Un beso.

Tigris dijo...

Patri: gracias por tus comentarios. Si supiera donde queda esa peluqueria yo trabajaria gratis ahi.
Un beso.

Rebecca dijo...

Fue una sesión estimulante, compañero ;)

Y esos espejos... genial combinación!

seo dijo...

donde queda esa peluquería,jejeje

este blog esta muy bien.tal vez se me de por mandarte algun texto.

tigris que lastima que cerraseis el mar de la sensualidad. que pena

bueno un saludo y pasate por mi mundo cuando quieras.

saludos

Tigris dijo...

SEO: que bueno verte por aqui. Puedes enviar un relato cuando quieras, por supuesto, que será bien recibido.
Yo no queria cerrar el Mar de la Sensualidad, pero eso no dependia solo de mi. Es una larga historia que no quiero recordar.
Pasaré en otro momento por tu mundo.
Un beso.

Sequana dijo...

Ummm, por favor ven a mi página, al menos ve a verlo y piensa en quedarte.

Bye.

Tigris dijo...

Sequana: ya visite tu página, veo que no es blog sino foro. Parece estar en construcción todavía porque no le encontré título.Supongo que hay que darle más tiempo para crecer antes de promocionarlo, como muchas cosas, necesita tiempo.
Saludos.

Gamar dijo...

Ya sabía yo que no había acertado con mi profesión.
Saludos desde muy lejos

 

Reino de las letras sensuales © 2008. Design By: SkinCorner